2005-07-08

¿"Basta con eso de matarnos"?,

¿"Basta con eso de matarnos"?, ¿"maldita globalización"?

La vehemencia de este comentario de Verónica (si fue de ella) es tan fuerte como insuficiente. Me causa gracia, más bien, que alguien se deje sorprender por lo que ocurre en este extraño y natural planeta: Bush, Al Qaeda, noticias de CNN, noticieros, radiodifusoras y periódicos nacionales que se empeñan en instituirse necio eco de los medios comunicativos internacionales. Así son las cosas, y si no nos agrada pues no asistamos a su discurso y listo. Si la gente “terrorista” necesita matar, que lo haga; no somos dueños de ninguna vida, menos de “la nuestra”, la muerte es el único fin de este engaño tan fino de la vida. En lugar de herir nuestros confusos sentimientos al ver imágenes mediocres (de CNN) de un rojo bus-de-dos-pisos fulminado por el juguete de algún niño Al Qaeda, mejor, divirtámonos disfrutando de nuestro tranquilo medio en el que máximo se botan presidentes y se ganan partidos de fútbol a Brasil. Si tanto nos atrae y conduele el accidente inglés, podríamos dejar de asustarnos de treinta y tantos muertos en Londres y, en nombre de nuestro fanático espíritu noticioso, averigüemos lo que ocurre aquí, en las calles de Quito, de Guayaquil. Revisemos el buen “Extra” y entendamos qué manos asesinas conducen el puñal de la delincuencia; acá no hay terroristas, guerrilleros, acá sólo hay personas privadas de educación, alimentación, salud, limpia información noticiosa; pero lo de acá poco importa a CNN, ni a nosotros, y es está bien que así sea. El terrorismo no atacó a emblemas londineses, atacó al emblema de la Ignorancia y la Ingenuidad de la “Opinión Pública”. El suicidio, acto siempre honesto, consiste en anularse voluntariamente. La tarea de las personas que diseñan bombas nucleares, gases tóxicos, armas caseras, las que fabrican cocacolas, tabacos, condones, las que lo consumen, las personas que colocaron aquellas bombas, todas juntas, ¿acaso no son una forma del suicidio de la humanidad?