2005-07-07

testimonios

Yo estaba en el segundo vagón -contando desde atrás- del metro de la línea Picadilly. Acabábamos de salir de King's Cross. Habíamos salido de la estación hacía un minuto y todo estaba tranquilo.
De repente, escuché un ruido tremendo y el tren se sacudió. Había humo por todas partes, comenzó a hacer calor y todo el mundo entró en pánico. La gente empezó a gritar y a llorar.
Alguna gente con un poco más de calma comenzó a decirle a los demás que se tranquilizaran, "cálmense, no se preocupen, todo saldrá bien".
Los vagones estaban llenos hasta el tope. La gente intentaba agacharse, como podía.



Un par de hombres intentaron abrir las puertas del vagón, pero muchos dudaban si el humo venía de adentro o de afuera. Lograron abrir un poquito las puertas y de a poco, el humo empezó a salir.
De golpe escuché otro ruido como si llegase otro tren y el vagón comenzó a llenarse de humo nuevamente. La gente volvió a entrar en pánico.
Muchos lloraban y otros se gritaban entre un vagón y otro. Decían que la gente del vagón de atrás estaba saliéndose del metro, que habían roto una ventana. Entonces la gente en nuestro vagón comenzó a romper las ventanas.
Estuvimos encerrados por lo menos durante veinte minutos hasta que vinieron a rescatarnos. En todo ese tiempo, nunca nos dijeron por altavoz qué estaba pasando.
Luego nos llevaron por el túnel hasta la estación, para evacuarnos.
Fue aterrador estar encerrados en el tren. En algunos momentos había silencio y me ponía a pensar que no iba a poder salir. La gente pensaba que iba a morir asfixiada.